BAHÁ’Í

A lo largo de la historia, Dios ha enviado a la humanidad una sucesión de Educadores divinos—conocidos como Manifestaciones de Dios—cuyas enseñanzas han servido de base para el avance de la civilización. Estas Manifestaciones han incluido a Abraham, Krishna, Zoroastro, Moisés, Buda, Jesús y Mahoma. El más reciente de estos Mensajeros, Bahá’u’lláh, explicó que las religiones del mundo provienen de la misma Fuente y que son, en esencia, capítulos sucesivos de una sola religión de Dios.

Los bahá'ís creen que la necesidad crucial que enfrenta la humanidad actualmente es encontrar una visión unificadora del futuro de la sociedad y de la naturaleza y el propósito de la vida. Tal visión se desarrolla en los escritos de Bahá'u'lláh.

Bahá’u’lláh (Teherán, Irán, 1817 - Acre, Israel, 1892)

Bahá’u’lláh —la «Gloria de Dios»— es el Prometido anunciado por el Báb, Su Profeta predecesor y por todos los Mensajeros divinos del pasado. Bahá’u’lláh entregó a la humanidad una nueva Revelación de Dios. De Su pluma fluyeron miles de versos, cartas y libros. En Sus Escritos, perfiló un marco para el desarrollo de una civilización mundial que tomara en cuenta tanto la dimensión espiritual como la material de la vida humana. Debido a esto, tuvo que soportar 40 años de encarcelamiento, tortura y exilio.

Principios de la Fe Bahá’í

Los bahá’ís siguen las enseñanzas de Bahá'u'lláh y creen firmemente en que la paz del mundo no sólo es posible, sino que es inevitable y para lograrlo hay que alcanzar la unidad entre todos los pueblos del mundo. Bahá’u’lláh anunció: “El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad son inalcanzables, a menos que su unidad sea firmemente establecida.”

Entre estos principios esenciales para lograr la más grande paz están, la búsqueda independiente de la verdad; la unidad de todo el género humano, que es el principio fundamental de la Fe Bahá'í; la abolición de todas las formas de prejuicio; la armonía que debe existir entre la religión y la ciencia; la igualdad de hombres y mujeres, las dos alas con las cuales el ave de la humanidad puede elevarse; la introducción de la educación obligatoria; la adopción de una lengua auxiliar universal; la abolición de los extremos de riqueza y pobreza; la institución de un tribunal mundial para la resolución de controversias entre las naciones; y la confirmación de la justicia como principio gobernante en los asuntos humanos.

Los bahá'ís no consideran estos principios como meras declaraciones de vaga aspiración—se entienden como asuntos de interés inmediato y práctico para tanto individuos como comunidades e instituciones.

Algunos otros principios esenciales:

Propósito del Ser Humano

La Revelación de Bahá'u'lláh afirma que el propósito de nuestras vidas es conocer a Dios y alcanzar Su presencia. Nuestra verdadera identidad es nuestra alma, cuya voluntad y poderes de comprensión nos permiten mejorarnos continuamente a nosotros mismos y a nuestra sociedad. Caminar un sendero de servicio a Dios y a la humanidad da sentido a la vida y nos prepara para el momento en que el alma se separa del cuerpo y continúa su viaje eterno hacia el Creador.

Una civilización en continuo progreso

La humanidad, después de haber pasado por las edades de la infancia y la niñez, ahora se sitúa en el umbral de su madurez colectiva, el sello distintivo de la que será la unificación de la raza humana en una civilización global. El surgimiento de esta civilización, próspera tanto en su dimensión espiritual como material, implica que los aspectos espirituales y prácticos de la vida deben avanzar juntos en completa armonía.

La devoción

Los actos de devoción como la oración, la meditación, el ayuno, la peregrinación y el servicio a los demás son inherentes a la vida religiosa. A través de ellos, los individuos y las comunidades pueden reforzar continuamente el vínculo único que existe entre Dios y la humanidad.

Una vida de entrega generosa

Del mismo modo que el propósito de una vela es proporcionar luz, el alma humana fue creada para dar con generosidad. Cumplimos nuestro propósito más alto en una vida de servicio en la que, con humildad y desprendimiento, ofrecemos nuestro tiempo, energías, conocimientos y recursos financieros.

El carácter y la conducta

El cultivo de las cualidades espirituales en este mundo es inseparable del perfeccionamiento constante de nuestra conducta en la que nuestras acciones reflejan cada vez más la nobleza y la integridad con la que cada ser humano ha sido dotado. Tales cualidades espirituales no las adquirimos centrándonos en el yo, sino que las desarrollamos en el servicio a los demás.

El individuo y la sociedad

Vivimos hoy en un período único en la historia. A medida que la humanidad emerge de la infancia y se acerca a su madurez colectiva, la necesidad de una nueva comprensión de las relaciones entre el individuo, la comunidad y las instituciones de la sociedad se hace cada vez más urgente.

Una sola familia humana

La convicción de que pertenecemos a una sola familia humana está en el corazón de la Fe Bahá'í. El principio de la unidad de la humanidad es “el eje alrededor del cual giran las enseñanzas de Bahá'u'lláh.”

La naturaleza

La belleza, la riqueza y la diversidad del mundo natural son todas expresiones de los atributos de Dios. Esto nos inspira profundo respeto por la naturaleza. La humanidad tiene la capacidad de emanciparse del mundo de la naturaleza y, como la fideicomisaria de los vastos recursos del planeta, es responsable del uso de las materias primas de la tierra para que se pueda preservar la armonía y contribuir al avance de la civilización.

El orden administrativo bahá’í

Los asuntos de la comunidad bahá'í se administran a través de un sistema de instituciones, cada una con su esfera de acción definida. Los orígenes de este sistema, que se conoce como el Orden Administrativo, así como los principios que guían su funcionamiento se encuentran en los Escritos de Bahá'u'lláh.

Escritos de Bahá’u’lláh

Bahá’u’lláh escribió más de cien volúmenes en los cuarenta años de Su misión. Algunos títulos de Sus libros son:

Kitáb-I-Aqdás (El Libro de las Leyes)

Palabras Ocultas

Los Siete Valles y Los Cuatro Valles

Kitáb-I-Iqán (El Libro de la Certeza)

Oraciones y Meditaciones

Epístola al Hijo del Lobo

Calendario de Días Sagrados para los bahá’ís

La Fe Bahá’í comenzó en el año 1844, cuando El Báb declaró Su Misión, por lo tanto, el año 2018, es el año 174-175 de la era bahá’í.

2018:

25 de febrero a 1 de marzo: Ayyám-i-Há (Laborable)
21 de marzo: Naw-rúz (No laborable)
21 de abril: Primer día de Ridván (No laborable)
29 de abril: Noveno día de Ridván (No laborable)
2 de mayo: Duodécimo día de Ridván (No laborable)
24 de mayo: Declaración del Báb (No laborable)
29 de mayo: Ascensión de Bahá'u'lláh (No laborable)
10 de julio: Martirio del Báb (No laborable)
26 de noviembre: Día de la Alianza (Laborable)
28 de noviembre: Ascensión de 'Abdu'l-Bahá (Laborable)
 

Además los bahá’ís tienen un periodo de ayuno de 19 días, que comienza cuando se completan los días de Ayyám-i-Há hasta el Naw-Rúz, es decir desde el 2 de marzo hasta el 20 de marzo,

Nota: El día bahá'í termina y uno nuevo comienza al atardecer; por lo tanto, el día en que se observa una Fiesta o Día Sagrado comienza al atardecer del día anterior a las fechas del calendario gregoriano indicadas.

Sitios Oficiales

http://www.bahai.org
https://www.bic.org/about/about-us-es
https://bicentenary.bahai.org/es/
http://www.bahai.cl
http://templo.bahai.cl